miércoles, 27 de agosto de 2014

Voy a llevarte en mi. Y ahora se muy bien que me llevaras, a donde estés, a donde vayas.

  Hace cerca de una semana que estoy despidiéndome de vos. A veces bien, a veces mal, a veces extrañándote, a veces deseándote lo mejor en tu vida.
  La verdad es que pasaron tantas cosas que es difícil despedirse. Te quise, te quiero y te voy a querer siempre, y por eso cuesta el adiós. Porque en realidad, nunca te vas a ir de mi, vas a estar siempre ahí, como una marca, como un tatuaje, algo que aunque lo intente nunca voy a poder borrar. Y ahora ya estoy bien con esa idea, estoy haciendo mi duelo, intentando sobrellevar esta separación voluntaria por parte de ambos. Porque te adoro, pero no quiero tenerte cerca… al menos por un tiempo, un largo tiempo que nos permita madurar a ambos, que nos de motivos para volver a buscarnos.

  Hoy es mi adiós, Matias. Y estoy feliz, porque soy capaz de decirlo con una media sonrisa en la cara y lagrimas en los ojos, porque por mas de que me duele el pecho de solo pensar en alejarme, ya no tengo ganas ni fuerzas para quedarme, ya no tengo motivos. Te quiero con el alma, y espero que esto solo sea un tiempo de unos cuantos años, algo que nos permita crecer, y volvernos a encontrar. Hasta siempre y buena vida

No hay comentarios.:

Publicar un comentario