Voy a llevarte en mi. Y ahora se muy
bien que me llevaras, a donde estés, a donde vayas.
Hace cerca de una semana que estoy
despidiéndome de vos. A veces bien, a veces mal, a veces extrañándote, a veces
deseándote lo mejor en tu vida.
La verdad es que pasaron tantas cosas que es
difícil despedirse. Te quise, te quiero y te voy a querer siempre, y por eso
cuesta el adiós. Porque en realidad, nunca te vas a ir de mi, vas a estar
siempre ahí, como una marca, como un tatuaje, algo que aunque lo intente nunca
voy a poder borrar. Y ahora ya estoy bien con esa idea, estoy haciendo mi
duelo, intentando sobrellevar esta separación voluntaria por parte de ambos.
Porque te adoro, pero no quiero tenerte cerca… al menos por un tiempo, un largo
tiempo que nos permita madurar a ambos, que nos de motivos para volver a
buscarnos.
Hoy es mi adiós, Matias. Y estoy feliz, porque
soy capaz de decirlo con una media sonrisa en la cara y lagrimas en los ojos,
porque por mas de que me duele el pecho de solo pensar en alejarme, ya no tengo
ganas ni fuerzas para quedarme, ya no tengo motivos. Te quiero con el alma, y
espero que esto solo sea un tiempo de unos cuantos años, algo que nos permita
crecer, y volvernos a encontrar. Hasta siempre y buena vida
No hay comentarios.:
Publicar un comentario