jueves, 10 de julio de 2014

  Toda mi vida creí en eso que la gente llama "destino". No se si con ese nombre exactamente, pero siempre creí que por mas libres que podamos ser respecto a nuestras decisiones, siempre hay algo por encima de nosotros que hace que ciertas cosas se acomoden o arruinen. Ciertas cosas que nosotros, no podemos manejar. 
  Muchos me podrían decir que fue mi culpa por decidir salir a las 16:15 y no a las 16 en punto. Muchos otros que fue culpa de que el decidió no llevar su celular y que por eso no vio mis mensajes. Por decisiones desafortunadas o destino nunca llegamos a encontrarnos. 
  A mi me gusta pensar que esas decisiones fueron parte de un destino. Porque justo esa tarde el micro no paso a las 16:25, sino que a las 16:40. Porque por alguna razón Matias no llevo su celular. Porque por alguna razón, esa tarde el y yo no nos teníamos que encontrar. 
  Porque por alguna razón, no nos teníamos que arreglar, porque tal vez el destino esta obligándome a hacer eso que se que tengo que hacer y que no me animo. 
  No quiero decir "acá se termino". Cada vez que lo intento, no lo logro. Porque como en la entrada de abajo dice, para bien o para mal, Matias y yo siempre volvemos a buscarlos otra vez. 
  No quiero mas. No quiero desencuentros. No quiero lagrimas. Ni siquiera dulces confusiones. No quiero desamor. No quiero mas. 
  Y aunque no se bien como carajos voy a hacer para olvidarme de Matias, ni mucho menos como hacer para mantenerme firme en esta decisión, no quiero saber mas nada con el. Porque esta vez, no fue su culpa, ni siquiera la mía, fue el destino el que decidió que es mejor separarnos. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario