jueves, 5 de junio de 2014

Hay que saber cuando parar

 El lunes llore mares por el. Llore como nunca antes lo había hecho. Sentía esa presión en el pecho, esa que es tan difícil de sacar, estaba tan triste que quiera desaparecer. Es difícil describir que esa presión desapareció después de esa noche. Muchas cosas de acomodaron adentro de mi, entendí muchas cosas que yo ya sabia pero que intentaba evitar ver. Es tan difícil abrir los ojos, duele mucho. Pero cuando aceptas la verdadera naturaleza de las cosas, esas mismas te cambian, te hacen crecer, ser mejor, mas fuerte, te hacen ver eso que tanto duele desde otro punto. Yo acepte la verdadera naturaleza de Matias, y al aceptarla, me di cuenta que no lo quiero en mi vida. Estoy muy enamorada de el, y me encantan la mayoría de sus defectos, pero quiero un novio, no un nene de 12 años incapaz de decidir si quiere esto o aquello. 
  También acepte el hecho de que probablemente vuelva, pero de que aunque vuelva, las cosas seguramente sigan igual para el, porque demostró no poder cambiar. (ni siquiera por amor) Eso es otra de las cosas que todavía estoy asimilando: probablemente no me quiere ni la mitad de lo que yo a el. Y no quiero estar suplicando amor. No quiero tener que suplicar que nos veamos, que quiera pasar tiempo conmigo, que me cuide. Esas cosas son totalmente naturales cuando realmente queres ver bien a alguien. Yo quería todo con el, y después de lo que sufrí la noche del lunes, después de la noche del lunes y de todo lo que cambio adentro mio estoy en condiciones de decir que, aunque es el único chico en este momento que quiero tanto, no lo quiero conmigo. 
Prefiero seguir sola, a estar con alguien que me hace sentir que estoy sola
"Duele reconocer, duele equivocarse y duele saber:
¡Que sin ti es mejor! aunque al principio no"



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